Arrancarse el ojo si duele...

En la letra de su canción "Bienaventurados", Joan Manuel Serrat habla de "-...necios que se atrevan a prestar consejos..."

Remata el verso el cantautor catalán diciendo "-...porque serán sabios a costa de los errores ajenos..."

Resulta muy sólida la moraleja, así en forma de sentencia, pero... ¿Certera? No. Al menos no en la totalidad de los casos...

Aquí (Buenos Aires, 2011) nos toca vivir tiempos en los que muchos necios lo son a tal extremo, que ni siquiera son capaces de enriquecerse de errores ajenos.

Pero el problēma -en el estricto significado latín del vocablo- no estriba en la necedad sino en la malicia de los sujetos más arriba señalados...

Si sólo se tratase de necios, pase... Pero no. Se trata de necios dañinos que buscan socavar la gestión de quienes pueden hacer y hacen, ante sus impávidas pobres mentes. Lo peor del caso es que sus ataques -éso es lo que son y tienen dirección y sí, es certera- no tienen sustento... Ni histórico, ni intelectual, ni analítico ni empírico.

Entonces y cuanto menos lo esperamos nos descubrimos inmersos en un mar de interrogantes absurdos o de sentencias falaces...

Y nos sorprendemos defendiéndonos y defendiendo lo que creemos -y en nuestro caso sí con sustento y capacidad de demostración- genuino y valioso para la sociedad toda...

Es bien fácil para "-...el necio que se atreva a prestar consejos..." "gastar" de otra manera (distinta a la del administrador o propietario) el dinero que no es suyo, "medicar" desde el desconocimiento sobre la salud de un cuerpo que no es el propio y arengar cualquier acción desde una "supuesta" experiencia que no existe...

En algún punto debemos detener la marcha y pensar que estamos quemando combustible en vano. Que no quieren nuestros atacantes -disfrazados de interlocutores disertantes- debatir verdaderamente, o torcer nuestra forma de vivir y pensar... Mucho menos que nosotros modifiquemos -ni un ápice- su férrea postura opositora tal y por cómo se embanderaron per se y para siempre.

Así que toda esa sofistería con que embisten es prácticamente una rutina para ellos, una ofensiva taurina, mecánica...

Por ello me puse a reflexionar sobre una contestación que el Mullah Nasruddin, en ocasión de actuar como "Consejero Mayor de la Corte" nombrado por y bajo el patronazgo del Califa, tuvo para con un cortesano.

Tal vez cansado por la consulta nimia, poco inteligente y permanente de nobles trasnochados cuyo objetivo final no era otro que el de hostigar a quien sabía más que ellos (en lugar de aprovecharlo y enriquecer un poco sus diminutas almas), finalmente el apadrinado del Califa sostuvo un breve diálogo más o menos como el que sigue con un alto cortesano consultante:

Preguntó el cortesano: "-Nasruddin, tú que eres un hombre de gran experiencia e infinita sabiduría... ¿Conoces algún remedio para el dolor de ojos? Hago esta pregunta porque uno de ellos me duele enormemente..."

Contestó el Mullah: "-Permíteme que comparta contigo mi experiencia... En cierta ocasión tuve un horrible dolor de muelas. Probé muchas curas y consulté a médicos y brujos... Pero no encontré alivio a mi dolor hasta tanto no hice que me quitaran las muelas."

2 comentarios:

Ciudadano K dijo...

Genial Rapote!!

Rapote dijo...

¡Salud Amigo!

Muchas gracias por pasar.

;) @Rapote