Antes eras Gardel, pero ahora…

Algo no está bien en la dirección y/o actitud que se está tomando desde distintos sectores del kirchnerismo –por ejemplo desde “La Cámpora”– sobre las opiniones y acciones de distintas personas públicas…

No puede ser que un sujeto “X” sea ponderado en presente y loado por su pasado hasta que, de repente, dice algo que no gusta o es imposible –desde el oficialismo más recalcitrante– de suscribir y pase automáticamente a ser “un tibio” o un indeseable carente de todo talento…

Al punto extremo de terminar denostando toda su trayectoria, la misma que antes de “oponerse” –por dichos y/o hechos y aunque sea apenas parcialmente– a los sectores mencionados era pasible (desde los mismos sectores) de todo tipo de elogios…

Así van cayendo –por citar algunos ejemplos– Fito Páez, Fabio Alberti, Pablo Marchetti, etc. etc.

Creo que esta postura se enmarca dentro de una intolerancia que no construye y será, inexorablemente, factor de quiebre dentro de las mismas filas del ‘bendito’ 54%...

Porque el 54%, entiéndanlo de una buena vez, que votamos la continuidad de esta gestión no somos todos kirchneristas… Ni aprobamos ni suscribimos al 100% todas y cada una de las acciones de Gobierno. No somos defensores a ultranza del “modelo”…

Polarizar así entre “kirchneristas vs. el resto” puede llegar a obligar a tomar partido. Pero… ¿Qué pasará si, por caso, no todos lo toman por el lado K?

Y voy más allá, dejando de lado subidas y bajadas de pulgar a personajes famosos, posicionándonos directamente en un escenario totalmente político y hasta electoral de cara a lo que sería la elección del “Sucesor” de Cristina…

Los mismos sectores que toman la postura ya señalada, parecen querer fracturar también desde lo político diciendo cosas del tipo: “-Este sí es peronista, pero este otro no…” calificando y descalificando posibles sucesores… ¡Que no está bien muchachos!

Están haciéndole el caldo gordo a una oposición devastada e inexistente, están propiciando la ruptura de un tremendo movimiento que –juntos todos, kirchneristas, “konvencidos” y “anti-opo”– supo darle continuidad a un proceso que entendemos será histórico.

Que una agrupación política se exprese –vía cánticos– y diga de una diputada que es una “Trola” no está bien… Ni aunque lo sea. Sus actos privados no tienen relieve político y no son pasibles de ser criticados. No al menos por quienes se rasgan las vestiduras por el “ventilador” que hizo Ricardo Alfonsín –una verdadera falta de respeto, está claro– en la re-asunción de Cristina Fernández de Kirchner…

Existen grises. No pretendan llevar a todo y todos hacia lo blanco o lo negro, porque no a todos nos gustan los extremos.

Las heridas causadas con la lengua son incurables… Soseguemos la verba y pongamos a mover el genio, o a lo sumo los pies como para no quedarnos quietos y poder seguir avanzando.

Recordemos que la concordia alimenta mientras que la discordia, nos consume.

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